Después del Sábado Ramblero creía que lo había visto todo del Carnaval de Alicante. Y qué lejos de la realidad. Diego me llevó el Martes de Carnaval al Casco Antiguo donde se celebran unas fiestas divertidas y animadas. Es menos masiva que la del sábado. Diría que la palabra que lo define es autenticidad, y eso me ha gustado. Recogí a Diego de su trabajo y le invité a tapear en un par de terrazas con buenos precios, me gustan los vinos de Alicante y allí donde los veo me paro, me ha sorprendido lo exquisitos que resultan y las tapas tan variadas y sabrosas que ofrecen en cada sitio. Diego me ha dicho que existe la Denominación de Origen Vinos de Alicante, así que antes de volver a casa quiero llevarme varias botellas para regalarlas. Desde que estoy en la ciudad es costumbre que antes de conocer algo nuevo de Alicante comamos algo típico de Alicante y hoy me ha encatado probar la tostada de mojama sobre tomate natural, buenísimo.

En Alicante la fiesta del martes consiste en un desfile que se llama Procesión del Pelele y luego el Juicio de Carnestoltes. Una manera festiva de ir acabando la etapa de excesos del Carnaval que nos prepara para la Cuaresma. Ni siquiera tuvimos que buscar el desfile, prácticamente nos recogía de la puerta del último restaurante en el que estábamos. Al escuchar la música nos unimos a la comitiva  como si fuera un flautista de Hamelín y empezamos la fiesta. No era obligado llevar disfraz y la noche acabó con unos bailes en una coqueta plaza, se llama De Quijano, rodeada de edificios antiguos. Cuando me di cuenta tenía dibujada una sonrisa en la boca. Me gusta la forma de divertirse de los alicantinbos, en la calle. La noche no podía haber sido más completa. Estoy tan contento de estar aquí que aún no me he ido y ya estoy pensando en volver. Mañana es mi último día en Alicante, es el Entierro de la Sardina y Diego me ha dicho que no me lo tengo que perder. Estoy deseando ver cómo me sorprende este Carnaval. Y es Alicante la que sorprende mucho.