Autor: Paco Fabregat.

Al parque de La Ereta hay que acudir sin prisas, con ganas de llenarse los ojos de Alicante y de cultivar los sentidos. Ubicado en las faldas del monte Benacantil, desde él contemplamos unas de las vistas más espectaculares de Alicante. Sólo superadas por las vistas que, unos metros más arriba, se dominan desde el Castillo de Santa Bárbara. Es un parque moderno en cuya construcción se  han tenido en cuenta aspectos medioambientales y de simbiosis de lo construido con el entorno, cuenta con vegetación autóctona y un agradable mobiliario urbano orgánico. Te recomendamos que te sientes y disfrutes del sonido de las fuentes mientras contemplas las magníficas vistas que este parque te regala.

La Ereta mira hacia el genuino Barrio de Santa Cruz. Desde el parque, que ocupa casi siete hectáreas, puedes contemplar la Catedral de San Nicolás, el Puerto, casi tocar la ‘Cara del Moro’, el famoso icono de Alicante, y admirar en todo su esplendor el mar Mediterráneo.  Al estar junto al Casco Antiguo tiene el gran atractivo de permitir recorrer la muralla del Castillo, que está restaurada, en un impresionante paseo en el que tenemos Alicante y el Mediterráneo a los pies.

De reciente construcción es La Casa de Santa Claus, el hogar que el entrañable personaje navideño tiene en Alicante. En los meses próximos a la Navidad la casa se abre para que los niños hagan llegar sus deseos al mismísimo Santa Claus, quien les recibe y sienta en sus rodillas para conocer si han sido buenos. Y a la vez, los niños pueden echar sus cartas en el pozo de los deseos. Durante esa época también se instalan hinchables, juegos infantiles y se celebran talleres.

En 1994 comenzaron las obras para edificar en este escarpado terreno un parque público que permitiese disfrutar de las privilegiadas vistas y además fuese un centro de ocio y cultura. Debido a la orografía, el parque se halla segmentado en terrazas, amoldándose al terreno y decorado con flora autóctona.

El parque de La Ereta cuenta con una gran plaza central, caminos que serpentean por la ladera del monte, zonas de sombra, fuentes, una cafetería, una zona de espectáculos que, como anécdota te contamos, dispone de camerinos subterráneos, un restaurante panorámico, y una sala de exposiciones.

Debido a la peculiar morfología de La Ereta, su construcción fue un desafío que logró convertirse en un interesante trabajo de arquitectura. La parte baja del parque se halla en contacto directo con el Casco Histórico y por ello el carácter de los lugares y de la vegetación es más urbano. Continuando hasta el Castillo, el visitante atraviesa diferentes espacios como son la ladera de los olivos, la plaza de la Ereta y los pinos, y después la vegetación de carrasca local y las gramíneas dispersas en la parte más alta.

En el parque se han construido muros de contención y de acequias para las aguas que bajan el monte, con drenajes capaces de absorber las lluvias torrenciales para un lugar tan escarpado.

Los elementos principales de La Ereta están estrechamente ligados a importantes usos, de esta forma, el lindero es un camino que bordea la parte baja y asegura la recogida de las aguas pluviales; las terrazas de la ladera de los olivos estabilizan el suelo, limitan la erosión, y actúan como una enorme esponja cuando llueve intensamente. Simultáneamente, el terreno se convierte en muro de contención y por último, los edificios, forman cuerpo con el monte Benacantil y con su nueva estructura.

Ver Parque de la Ereta en un mapa más grande.

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