UN PASEO EN BICI POR UN ALICANTE NUEVO Y LLENO DE HISTORIA

Hubo una época en la que Alicante tenía que protegerse de los piratas que llegaban a sus costas. La rica huerta que tenía la ciudad y su contorno era codiciada, sobre todo por la mano de obra que en ella trabajaba. Los piratas los apresaban y los convertían inmediatamente en esclavos. Especialmente durante los siglos XVI y XVII comenzaron a proliferar en Alicante las llamadas Torres de la Huerta. Torres de seguridad donde se refugiaban los señores y quienes vivían y trabajaban a su amparo, a quienes de esta forma aseguraban protección. Hoy aún queda una veintena de aquellas torres, y buena parte son de particulares. Algunas han sido restauradas, otras están muy deterioradas y de otras son los enamorados de estas torres quienes conservan alguna imagen y su historia.

dentrotorresarrioEs un día de verano y la previsión meteorológica es la normal para esta época del año: calor y un intenso y cálido sol. Vamos en bicicleta, aunque, hemos de decir que la excursión tiene ‘truco’. Vamos sobre las Santa Bárbara, las bicicletas eléctricas de Abat, empresa radicada en Alicante. Uno de sus modelos de bici lleva el nombre de nuestro Castillo. La ruta en bicicleta es muy agradable y recomendable.

foto2torremauroSe trata de una excursión en la que pueden participar niños y mayores puesto que sigue prácticamente por todo su recorrido el carril bici existente en la zona de la Playa de San Juan y la conocida como zona del Campo de Golf, y que también permite adentrarse en distintos caminos de huerta y Cañadas.  Durante la excursión tienes varios alicientes puesto que invita a hacer ejercicio y resulta agradable pasear por
esta zona en la que predominan las aceras anchas y con arbolado. Carece de dificultad, por lo que es sumamente agradable hacerla con los más pequeños. A la vez, descubres unos retazos de Alicante que cuentan historias de piratas, asedios, arte…

Es curioso poder contemplar cómo se construían aquellas torres, reconocer algunas de sus características y conocer cómo, ya metidos en el siglo XVIII, su construcción era sobre todo un símbolo del poder económico de una familia.

vistasdesdetorresarrioA las nueve de la mañana nuestro punto de encuentro es una de las dos torres de propiedad municipal que además, está en buen estado gracias a la restauración experimentada varios años atrás, la Torre Sarrió (glorieta Deportista Carolina Pascual). Con el tiempo se convertirá en una de las torres punto de referencia y confiamos que en un espacio de tiempo no muy largo pueda ser visitada con las pertinentes explicaciones para entender mejor su construcción y su valor. Lo que te recomendamos es que, además de recorrer esta zona histórica de Alicante, te des una vuelta con tu bici por una zona  foto3torreferreratractiva y muy recomendable para el paseo. Queremos que disfrutes dando una vuelta, bien en bici, bien caminando, y que en tu periplo por esta zona de Alicante te pares a mirar los retazos de la historia de Alicante.

En la Torre Sarrió nos esperan dos enamorados y estudiosos de las Torres de la Huerta de Alicante, el profesor Antonio Campos y Juan López Sala,  cuyo blog en internet Plinthus, es prácticamente una tesis de las Torres de la Huerta. Animamos a echar un vistazo por el interesante y laborioso trabajo realizado para dar brillo a este trozo de la historia y la cultura de Alicante. Ambos nos hacen de cicerones en esta marcha cultural y de descubrimiento de los tesoros que guarda la huerta alicantina y foto4torrecipresque queremos compartir contigo.

La Torre Sarrió tiene una inscripción que nos permite saber su edad: 1594. También ayuda para conocer la época de su construcción el talud que tiene en su base que lo sitúa a final del siglo XVI, mientras que los que eran rectos son de principios de este siglo. Esta torre mantiene la casa que se construyó junto a ella. La mayoría de las torres poseen una pequeña puerta, generalmente elevada para poder acceder con escalera y evitar dar facilidades a los invasores, y atrancadas por dentro con pocas foto5muescasparedposibilidades de ser penetradas. La mayoría de torres tiene tres plantas. Las ventanas son troneras, pequeños agujeros que permiten ver y servir de defensa. También contaban con abastecimiento de agua con la que aguantar el asedio. Y los muros son muy gruesos. En algunas partes llegan a ser de un metro y medio y se utilizaba mampostería y piedras, buena parte sacadas de la Serra Grossa de Alicante. Si te fijas, en algunas torres se notan los distintos colores de los sillares, lo que da a entender que eran extraídas de diferentes sitios. De algunas sabemos su edad precisa porque se ha cincelado el año de construcción.

foto6Nos llama la atención que la Torre Sarrió se encuentra en mitad de una rotonda. Y a pesar del tráfico diario, una vez en su interior, olvidas dónde estás. Quizá la zona que más nos impresiona es la última planta, la terraza, desde donde nos hacemos una idea de las buenas vistas de las que gozaban. El principal valor es que las torres estaban situadas en puntos estratégicos desde donde se veían las otras torres. Y también el mar, ya que era a través del Mediterráneo por donde entraban los invasores.

foto7grafitiEn la mayoría de las torres que pudimos visitar encontramos los denominados graffitis. La mayoría son muescas horadadas en la pared para contar, quizás, los barcos avistados. Y nos sorprende que en otras torres lo que encontramos son dibujos de barcos, y gracias a las características dibujadas podemos saber cuál era su bandera. Estas las pudimos disfrutar en la Torre de Rejas (Camino de Benimagrell, 47). El profesor Antonio Campos nos cuenta, más bien nos contagia con su entusiasmo, cómo deberían ser aquellos que atentos a la ventana, avistaban los barcos, quizá enemigos, a los que foto8loquesevedesdetorrerejashabía que tener bajo control.

Nos cuentan que hay una clara distinción entre las torres de la huerta y las torres de vigía puesto que las primeras eran cuadradas y las siguientes redondas. Y que existe un tercer modelo, que es la torre defensiva que hay en la pedanía de Santa Faz.

Bajamos impresionados de nuestra visita a la Torre Sarrió y nos dirigimos a la Torre Castillo de Ansaldo, también conocida como Torre Mauro, (avenida de Ansaldo,10) que cuenta con un sistema almenado. Esta torre es una de las más conocidas de la zona ya que se encuentra entre una zona de ocio y restauración. Tras ver sus características exteriores nos dirigimos a Torre Ferrer (calle Licia Calderón) y nos llama la atención que es de menor foto10altura que las otras que hemos visto. En ella se distinguen con claridad dos tonalidades de piedra. Esta torre es de propiedad municipal y también ha sido restaurada. Nos cuentan que junto con Torre Mauro son las más cercanas al cabo y a la marjal. Como en la mayoría de torres, estaba unida a una casa, que actualmente ha desaparecido.

Pedaleando llegamos a la Torre  Ciprés (Camino del Ciprés), que está por restaurar. Era la más ricamente construída, ya que estaba hecha por completo de sillares. Y foto13detalles como la forma de la puerta en arco de medio punto sin dovelas denotan la época en la que fue construida. La torre es de 1565, y tanta precisión se debe a la inscripción que tiene un sillar en la parte alta, la casa construida al lado es de 1661 y tenía además una capilla que data de 1668.

Sin dejar el Camino del Ciprés llegamos a la Torre Mitja Lliura (Media Libra, también conocida como La Granja y La Finca, ubicada en el Camino del Ciprés 83). De esta nos cuentan que es la única que tiene la casa separada de la torre. Y como curiosidad, es una de las varias que actualmente está habitada.

foto12torreboterEl camino nos conduce a la Torre Plasia (calle Clara Campoamor) que muestra el vestigio de la vivienda moderna que tuvo anexa en los años 80. Se especula que su nombre proviene de una heredera del s XVII llamada Plácida Mingot. De aquí nos dirijimos a Torre Rejas, una de las mejor rehabilitadas y que hoy forma parte de un restaurante. Los dueños nos permiten visitar y disfrutar de esta torre y sus excepcionales vistas. En ella nos encontramos los graffitis que hicieron los vigías de las torres de los barcos que avistaban en la mar. El profesor nos cuenta que bien pueden ser barcos de la armada inglesa o del ataque a Orán. Nos impresiona subir hasta lo más alto, desde donde se comprueba que todas las torres estaban perfectamente situadas y conectadas unas con otras para dar la señal de alarma si se descubrían invasores.

foto9bicisentorrerejasLa Torre Conde (Camino de la Huerta) es privada y está restaurada. Es otra de las que alberga graffitis de barcos en sus paredes. La siguiente es la Torre Boter (Camino de Benimagrell, 33), una de las más altas. La casa anexionada tiene sobreimpresionada sobre la puerta la gran cruz de Malta. Y  posee un techo a dos aguas que es un añadido de mediados del siglo XX. Nos dirigimos a la Torre Cacholí (Camino de la Cruz de Piedra a San Juan, 8) que recibe este nombre por una adaptación de un apellido francés. Pasamos junto a la Casa de los Condes de Soto Ameno y llegamos a la Torre Villagarcía, Don Vicent o Boacio (Camino de la Cruz de Piedra a San Juan) que hizo construir el capitán Boasio en 1698, en una época en la que y no había invasiones y que ya denotaba el carácter de lujo que suponía construir una torre.

foto14stafazY llegamos a la torre de defensa, la Torre Santa Faz (Plaza Luis Foglietti), con características propias como las cuatro garitas de vigilancia que posee. La torre se comunica por el primer piso con el convento. Se ve robusta y ancha, mucho más que el resto. Su papel era defender el Caserío de Santa Faz con guarnición propia.

Cogemos las bicis eléctricas que nos han ayudado a recorrer buena parte de este singular patrimonio alicantino.

Nos toca regresar sabiendo que podríamos ver y conocer la historia de varias torres más y nos emplazamos a una nueva excursión. Es pasado el mediodía y toca volver al punto de partida. Hemos hecho un agradable paseo por la historia de Alicante, guiados por unos interesantísimos conocedores de esta. Y sorprendidos de los tesoros que Alicante guarda y que estamos deseosos de descubrir.

Nos gustan las experiencias. Nos gusta recorrer Alicante y descubrir su patrimonio. Volveremos.

Así lo cuentan en el programa Buscando la Foto de Radio 5