¿Conoces la historia de las Torres de la Huerta? Su origen y su historia son apasionantes. Durante los siglos XVI y XVII proliferaban a lo largo de la costa de Alicante estas torres de seguridad donde se refugiaban los señores y quienes trabajaban para ellos, puesto que la rica huerta que tenía la ciudad era codiciada por los piratas que llegaban hasta sus costas.

Actualmente quedan una veintena de aquellas torres, unas restauradas y otras deterioradas. Unas pertenecen a propietarios particulares y otras son propiedad del municipio de Alicante.

Las Torres de la Huerta se pueden visitar fácilmente en bicicleta con el itinerario creado por la Concejalía de Medio Ambiente de Alicante. Se trata de un recorrido que pueden realizar niños y mayores, una ruta en bici muy recomendable en cualquier época del año, puesto que Alicante goza de un cálido clima durante el invierno y el otoño. El recorrido se puede hacer por el carril bici que hay en la playa de San Juan, que además permite adentrarse en los caminos de huerta y cañadas que hay en su entorno.  Las torres son fácilmente reconocibles por sus características y cabe destacar que ya en el Siglo XVIII la construcción de estas era sobretodo un símbolo del poder económico de sus propietarios. Te recomendamos además entrar en el blog Plinthus  de Antonio Campos y Juan López Sala. Un verdadero compendio sobre las Torres de la Huerta.

La mayoría de las torres tienen una pequeña puerta de acceso, generalmente elevada y atrancada por dentro para impedir su invasión puesto que la función de las torres, además de servir de lugar de vigilancia, consistía en dificultar el acceso de los intrusos a las mismas. La mayoría de las torres tienen tres plantas y sus ventanas son troneras ( pequeños agujeros que permiten vigilar y defenderse). También contaban con abastecimiento de agua para poder aguantar los asedios, y sus muros son muy gruesos, algunos de hecho llegan a ser de metro y medio y están hechos de mampostería y piedras ( procedentes sobretodo de la Serra Grossa de Alicante). Las torres estaban situadas en lugares estratégicos de la huerta, y desde ellas  se veían las otras torres y el mar, puesto que era a través de la costa por donde llegaban los invasores.

torres de la huerta

Torre Sarrió

Empezamos el recorrido en la Torre Sarrió que se encuentra en una zona histórica de Alicante. Una inscripción nos cuenta que fue construida en 1594, y así lo confirma el talud de su base que lo situa a finales del siglo XVI. Esta torre mantiene la casa que se construyó junto a ella y se encuentra en mitad de una rotonda muy concurrida de la playa de San Juan, pero una vez en su interior el silencio y la calma se vuelven palpables. En su última planta cuenta con una terraza desde la que se debía gozar de preciosas vistas al Mediterráneo.

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Torre de Rejas

En la mayoría de las torres encontramos los denominados graffitis. La mayoría son muescas horadadas en la pared que probablemente hablan de barcos avistados. En otras torres encontramos dibujos de barcos, y gracias a las características dibujadas podemos saber cuál era su bandera.  En la Torre de Rejas  nos encontramos con un buen ejemplo de ello. (Camino de Benimagrell, 47).

El profesor Antonio Campos nos cuenta, más bien nos contagia con su entusiasmo, cómo deberían ser aquellos que atentos a la ventana, avistaban los barcos, quizá enemigos, a los que había que tener bajo control.

Nos cuentan que hay una clara distinción entre las torres de la huerta y las torres de vigía puesto que las primeras eran cuadradas y las siguientes redondas. Y que existe un tercer modelo,  la torre defensiva que se puede contemplar en la pedanía de Santa Faz.

Torre Mauro/Castillo de Ansaldo

Torre Mauro/ Torre Castillo de Ansaldo

Tras visitar la Torre Sarrió nos dirigimos a la Torre Castillo de Ansaldo, también conocida como Torre Mauro, (avenida de Ansaldo,10) que cuenta con un sistema almenado.  Esta es una de las torres más conocidas y se encuentra en una zona dedicada actualmente al ocio y la restauración. Tras ver sus características exteriores nos dirigimos hacia la Torre Ferrer (calle Licia Calderón). Curiosamente nos percatamos de que esta torre es de menor altura y que en ella se distinguen con claridad dos tonalidades de piedra. Esta torre es de propiedad municipal y ha sido restaurada. Nos cuentan que junto con Torre Mauro son las más cercanas al cabo y a la marjal y como en la mayoría de torres, estaba unida a una casa, que actualmente ha desaparecido.

Torre Ferrer

Torre Ferrer

Seguimos pedaleando llegamos a la Torre  Ciprés (Camino del Ciprés), una torre que está por restaurar. Era la más ricamente construída, ya que estaba hecha por completo de sillares. Y
detalles como la forma de la puerta en arco de medio punto sin dovelas denotan la época en la que fue construida. La torre es de 1565, y tanta precisión se debe a la inscripción que tiene un sillar en la parte alta, la casa construida al lado es de 1661 y tenía además una capilla que data de 1668.

Sin dejar el Camino del Ciprés llegamos a la Torre Mitja Lliura (Media Libra, también conocida como La Granja y La Finca, ubicada en el Camino del Ciprés 83). De esta nos cuentan que es la única que tiene la casa separada de la torre. Y como curiosidad, es una de las varias que actualmente está habitada.

El camino nos conduce a la Torre Plasia (calle Clara Campoamor) que muestra el vestigio de la vivienda moderna que tuvo anexa en los años 80. Se especula que su nombre proviene de una heredera del s XVII llamada Plácida Mingot. De aquí nos dirijimos a Torre Rejas, una de las mejor rehabilitadas y que hoy forma parte de un restaurante. Los dueños nos permiten visitar y disfrutar de esta torre y sus excepcionales vistas. En ella nos encontramos los graffitis que hicieron los vigías de las torres de los barcos que avistaban en la mar. Desde lo más alto  de esta torre comprobamos que todas las demás estaban perfectamente situadas y conectadas entre ellas para dar la señal de alarma si se descubrían invasores.

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Torre Boter

La Torre Conde (Camino de la Huerta) es privada y está restaurada. Es otra de las que alberga graffitis de barcos en sus paredes. La siguiente es la Torre Boter (Camino de Benimagrell, 33), una de las más altas. La casa anexionada tiene sobreimpresionada sobre la puerta la gran cruz de Malta.

Nos dirigimos a la Torre Cacholí (Camino de la Cruz de Piedra a San Juan, 8). Recibe su nombre por una adaptación de un apellido francés y junto a la Casa de los Condes de Soto Ameno nos encontramos con la Torre Villagarcía, Don Vicent o Boacio (Camino de la Cruz de Piedra a San Juan) que hizo construir el capitán Boasio en 1698, en una época en la que y no había invasiones y en la que la construcción de las torres denotaba el alto estatus económico de quienes las construían.

Y llegamos a la torre de defensa, la Torre Santa Faz (Plaza Luis Foglietti), que cuenta con características propias, como las cuatro garitas de vigilancia. La torre se comunica por el primer piso con el convento que recibe el mismo nombre.  De aspecto robusto su papel primordial era la defensa del Caserío de Santa Faz.

Cabe saber que no son las únicas torres que existen en Alicante y su provincia y que estos tesoros arquitectónicos guardan parte de la historia de Alicante.